Boda íntima en la ermita de Biescas


Cuando hablamos de una boda con sabor a Pirineo me imagino la boda de Geme y Javier. Una carretera sinuosa te acerca al sendero que transcurre entre rocas y árboles hasta la ermita de Santa Elena. Ubicada en pleno corazón del Pirineo junto a la localidad de Biescas. Un entorno de cuento de princesas y príncipes rodeado de vegetación y montañas espolvoreadas por las últimas nieves que se resisten a derretirse con el sol de finales de primavera.

En una boda íntima con sus familiares más cercanos, llena de momento emotivos y complicidad, Geme y Javier nos dieron carta blanca para dar forma a sus recuerdos. Desde allí aprovechamos para pasar un ratito en el Balneario de Panticosa y descorchar un poco de champagne.

Al atardecer, la peña Foratata junto al pantano de Lanuza fue el testigo inesperado del amor de Geme y Javier.