Elena e Iván y la atmósfera de los Llanos


La montaña es impredecible, siempre nos regala sorpresas. Es mágica. Sentir una leve brisa húmeda en tu rostro y al girarte la atmósfera sorprende con una luz tamizada por las brumas que aparecen de la nada, colándose de forma caprichosa entre las lomas como si de una escena de película se tratase . Cuatro gotas no fueron suficientes para echarnos atrás. Siempre vale la pena. De repente el sonido de un cencerro nos llama la atención. Ahí estaban las dueñas del lugar, indiferentes y poniendo de forma inconsciente el atrezzo perfecto perfecto para nuestra sesión. fotógrafo de bodas pirineo